domingo, 13 de marzo de 2016

HURTIGRUTEN, el viaje por mar más bello del mundo

Viajar por mar en un crucero tiene muchas ventajas porque es parecido a alojarse en un resort sobre el agua que se mueve de un puerto a otro. Pero la compañía noruega HURTIGRUTEN nos ofrece la posibilidad de navegar siguiendo la costa que forman los fiordos noruegos de una manera totalmente diferente.

En julio de 1893 partió el primer barco de transporte desde el sur del país (puerto de Trondheim) hacia el norte, concretamente Hammerfest. El hecho fue más importante de lo que podríamos pensar porque gracias a este nuevo servicio Noruega ponía fin a siglos de aislamiento de algunas pequeñas poblaciones del Ártico que apenas habían tomado contacto con el mundo civilizado. Hurtigruten fundó así un servicio de barco-correo que empezó a recorrer la costa noruega de norte a sur y a la inversa. Pero mejor aún: mostró a los viajeros que subían y bajaban en los diferentes puertos -como si se tratase de un tren o un bus- que la costa noruega era hermosísima. Y así, con un litoral salvaje apenas tocado por el hombre, se convirtió en uno de los destinos más espectaculares del planeta. Había nacido el Expreso del Litoral.

Hoy en día varias compañías de cruceros navegan por esa zona, pero solo HURTIGRUTEN conserva ese espíritu marinero del viaje por mar hacia el Ártico. Su oferta de barcos no tiene nada que ver con un crucero-hotel-resort con discoteca y mil servicios de ocio más. Subir a un crucero de HURTIGRUTEN es vivir y sentir el mar, el silencio y el paisaje. Nada te distrae de lo más importante: las vistas. Es normal que los viajeros que escojan este tipo de viaje sean discretos y silenciosos clientes que solo buscan sentarse en alguno de los elegantes salones repletos de cómodas butacas para únicamente mirar, contemplar y disfrutar las vistas. Puede parecer aburrido y monótono pero cuando pude comprobarlo personalmente, me pareció la manera más relajante de desconectar del estrés y las mil preocupaciones y compromisos del día a día. Uno pasa  las horas totalmente aislado de todo, viendo subir y bajar mercancías y viajeros que van dos o tres puertos más allá. Algunos son turistas y otros tantos noruegos que simplemente se desplazan hacia otra zona de la costa.

Hay puertos en los que el barco para 15 minutos pero en otros se está hasta casi un día completo y es posible hacer alguna actividad (pescar cangrejos gigantes, visitar un museo de hielo, pasear por las famosas islas Lofoten, hacer una carrera de trineos y huskys... Dependiendo de la época del año las opciones son variadas: cultura, deporte y ocio entorno a la vida en Noruega).

El momento más emotivo del viaje es cuando la tripulación invita a los pasajeros a salir a cubierta para hacer su bautismo ártico. Y es que cuando el barco pasa la línea del Círculo Polar Ártico el crucero es una fiesta y los viajeros que se estrenan y pasan al Ártico por primera vez se bautizan con... Un chorrito de agua con hielo sobre la nuca!!! Jajajaja Las caras son todo un poema. La mía también!

Del viaje recuerdo con especial cariño los paisajes y las pequeña poblaciones de casitas en las que vive gente que por nacimiento o por verdadero amor a la naturaleza más inhóspita decidieron vivir en esa zona tan dura del planeta. Afortunadamente tienen uno de los mejores pescados del mundo y buenos productos de mar. Y eso compensa. Ese es otro de los puntos fuertes del viaje con HURTIGRUTEN: el esmeradísimo servicio de cocina, de excelente calidad en platos y postres. ¿Te imaginas una semana de relax viajando cómodamente por  las costas de Noruega degustando deliciosos platos de pescados y carnes del norte de Europa mientras haces preciosas fotografías? Ah! Y si tienes suerte saldrás una noche a cubierta a ver las estrellas y aparecerá ante ti alguna aurora boreal. En ese momento es cuando tu cara se ilumina como la de un niño y piensas... Solo por este momento ya merece la pena venir.

































Entrevista a portavoces HURTIGRUTEN ESPAÑA: https://www.youtube.com/watch?v=tFMYOMScQkQ



viernes, 26 de febrero de 2016

Taj Mahal, un poema escrito en piedra

Has visto catedrales, castillos, palacios, torres... Pero el Taj Mahal es otra cosa. No es solo la construcción en sí, que entraña mil y un detalles que la hacen única. Es el entorno donde está ubicada y como se presenta a ojos del visitante.

El Taj Mahal es uno de los grandes atractivos turísticos de La India, por eso el pueblo de Agra está en la ruta obligada de todo viajero. Desplazarse en La India, como muchas otras cosas, es una odisea y puede resultar incomodo a los más exigentes y meticulosos. La India es otro mundo y los trenes son lo que son. Allí aunque pagues el ticket de primera clase en un tren express no vas a tener la sensación de ir en AVE.  Pero el viaje se hace en vagones cómodos y limpios, con buenos asientos. Si tu presupuesto es ajustado y tu estómago a prueba de bombas, puedes viajar más económicamente en trenes de segunda o tercera clase, de esos que van parando en mil pueblos llenos de.... En fin, los que habéis ido a la India sabéis de lo que hablo. Y es que la India tiene el curioso encanto de ofrecerte ciudades cosmopolitas avanzadísimas y modernas con todo tipo de lujos pero también zonas rurales que son lo más precario que  uno ha visto en su vida (estampas únicas de moscas, vacas, niños semidesnudos, gente haciendo sus necesidades cerca de las vías, basuras, etc).

Cuando uno baja del tren en la estación de Agra le invade la sensación de haber viajado atrás en el tiempo. La India rural puede ser muy dura para un occidental poco viajado. Ver los andenes de la estación repletos de gente durmiendo en el suelo, vacas deambulando y  niños pidiendo dinero puede espantar a más de uno. Pero es La India... Respira hondo, camina y busca un taxi, que hay muchos.

Afortunadamente cerca del Taj Mahal hay hoteles de cadenas de lujo a precios más asequibles que en Europa o EEUU. Uno da gracias a la vida por poder pagarse un hotel con aire acondicionado, habitaciones chic, limpísimas y comodísimas como las que hay en España. Después de eso, uno está listo para enfrentarse al calor sofocante, sobre todo si el viaje es en julio o agosto, nuestro verano y la época de lluvias de allí. Porque vale sí llueve, pero el calor y la humedad son insoportables. A los 5 minutos de abandonar el hotel ya estás empapado y seguirás así mientras no estés dentro de un taxi o un restaurante.

El filosofo Tagore definió el edificio como "un poema escrito en piedra". Y es así realmente. Una vez dejas atrás a los grupos de mendigos de la entrada y superas la cola para pagar el ticket (unos 12€) ves un gran edificio de color marrón que ya te parece una maravilla (es parte de la muralla del recinto). Pero el Taj Mahal no está! Es que no lo ves! Y cuando pasas un pórtico oscuro y fresquito... Oh! Ahí está. Y ya no existe nada más. Edificio con influencias turcas, mongolas, persas e islámicas, es Patrimonio de la Humanidad y una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno. Es un ejemplo de simetría y de maestría. Hecho en mármol fino con incrustaciones de ágatas, zafiros, amatistas, coral, cuarzo, ámbares y diamantes. El jardín es típicamente musulmán, lo cual hace aún mas imponente la vista. Si buscáis en internet, descubriréis la hermosa historia de amor que esconde el Taj Mahal y todas las leyendas sobre su construcción (aún no se conoce con exactitud al arquitecto que lo diseñó).

Visitar el Taj Mahal es un ejercicio de paciencia infinita, casi la misma que tuvieron los encargados de construir esta tumba. Hay cientos de turistas haciendo una y otra vez la misma foto desde ángulos y distancias diferentes. Y hay que pelear o hacer cola para poder hacerse la foto en las mejores vistas. Y eso, bajo un calor tipo sauna que puede derrotar al más valiente. Para mí uno de los encantoss fue coincidir allí con turistas de todo el mundo y descubrir las ganas de charlar, conocerse, intercambiar impresiones de unos y otros, sobre todo la gente venida de mil puntos de La India, siempre con ganas de hacerse fotos juntos y con una sonrisa como carta de presentación.

En mi visita a este monumento al amor no quise perder la oportunidad única de pagar un precio quizás abusivo por ver el Taj Mahal de noche. Y es que en las noches de luna llena se organizan visitas de grupos para ver como la luna ilumina el edificio y el rio. Ver al Taj Majal en penumbra, contemplar su silueta y ver al final del edificio la tenue luz de una vela colocada en la tumba de la difunta es... Imponente. No hay palabras.















domingo, 24 de enero de 2016

Venecia, la joya de la corona de Europa

No hay duda. Venecia es la joya más valiosa que tenemos en Europa: pequeña, delicada y de un valor incalculable. Y es curioso que se diga eso de una ciudad medio en ruinas y bastante sucia y destartalada. Pero en el caso de Venecia, lo decadente es hermoso.

Algunas ciudades o pequeñas localidades tienen alguna construcción, ruinas o accidente geográfico que les convierte en punto ineludible de visita para los turistas. Y si no fuera por eso allí no iría nadie. En este caso el punto de interés es Venecia al completo. Toda ella en su conjunto nos permite imaginarnos cómo vivieron por sus calles ciudadanos tan ilustres como Marco Polo, Tintoretto, Vivaldi, Albinioni, Canaleto o Casanova. Y es que Venecia, patrimonio de la Humanidad, tiene varias particularidades que la hacen única. La primera es que no hay tráfico rodado, con lo cual las góndolas, lanchas y vaporetos son el único medio de transporte, algo que seduce al viajero desde el primer minuto. Segundo, que todo el casco antiguo es peatonal lo cual facilita el callejeo. La tercera particularidad de Venecia es que son 120 pequeñas islas comunicadas entre sí por canales y puentes, formando un laberinto de calles y plazas a cual más hermosa.  Pero para mí la característica más especial es la sensación de evasión. Porque así como en otras ciudades de interés los monumentos antiguos se mezclan con otros modernos, en Venecia puedes pasear un día entero sin ver edificios de hormigón ni metacrilato, sin cruzarte con construcciones gigantescas de estilo contemporáneo que rompan la belleza de las vistas. Pasar un día en Venecia es hacer un viaje en el tiempo.

¿Es Venecia tan romántica como dicen? Hombre... Los miles de turistas haciéndose fotos aquí y allá rompen el momento. Pero es que cada plaza, cada edificio, cada rincón tienen tanto encanto que uno acaba por rendirse al moho, el agua estancada, los souvenirs de máscaras de carnaval y ese ambiente decadentemente precioso que lo inunda todo. Hablando de inundar... Pasear por Venecia pensando que quizás algún día todo se lo haya tragado el mar la hace aún más apetecible, más especial si cabe.

¿Alquilar una góndola es una "turistada"? Sí. Y cara. Pero ver Venecia desde el agua, paseando por pequeñas callejuelas a las que solo se accede en un bote... Es una delicia. Los gondoleros además suelen ser bastante simpáticos y le hacen sentir a uno ese calor del italiano abierto y campechano.
Iría una y mil veces más a Venecia. En pareja, con amigos, en familia o en solitario. Perderse en Venecia un día o dos, ver la ciudad de día con su ajetreo de turistas  y comerciantes y ver la ciudad del amor por la noche, en silencio y en paz, merece un viaje y dos y tres. En  cada rincón hay una foto para enmarcar. Un cuadro para pintar. Un recuerdo para no olvidar.


Si Venecia es la ciudad del amor, a mi me tiene rendida a sus pies.